Como orientarse entre los diferentes tipos de tornillos para cada tipo de material.

La elección del tornillo adecuado es crucial para garantizar una fijación estable y duradera entre los componentes de una unión roscada. Son varios los factores que influyen en la elección: el material a perforar, su grosor y resistencia, la carga que la estructura deberá soportar, las tensiones a las que estará expuesta y, por último, las características técnicas del propio tornillo.

Un primer criterio de selección concierne a los materiales que se van a ensamblar. Por ejemplo, los tornillos para metal presentan un filete estrecho y poco profundo, y pueden ser fabricados en hierro o acero. Los tornillos para madera, por otro lado, son siempre autorroscantes y a menudo también autoperforantes, es decir, crean autonómamente el orificio en madera en la que se van a atornillar. También existen tornillos específicos para el cartón yeso, de fijación rápida y fosfatados. El fosfato es crucial ya que garantiza una alta resistencia a la corrosión y favorece un buen agarre. Por último, los tornillos para hormigón y piedra están fabricados en acero galvanizado, con un collarín largo y un extremo roscado. En el caso del hormigón fresco, el procedimiento de fijación es particular: el tornillo se inserta en el material y se espera a que este solidifique. En este punto, la rosca está bien firme, externa al hormigón, y puede atornillarse al otro elemento de la unión.

No menos importante es el material de los propios tornillos. Los tornillos de acero templado son los más comunes: el acero se somete a templado, un tratamiento térmico que aumenta su dureza. Un tornillo de acero templado es especialmente resistente a las torsiones y a las tensiones. Los tornillos de acero inoxidable, aunque menos resistentes que los de acero templado, presentan cualidades anticorrosivas que los hacen perfectos para resistir los agentes atmosféricos. Si están presentes, los tratamientos superficiales también determinan la resistencia de los tornillos a la corrosión. Entre los más comunes se encuentran la galvanización, el niquelado, el Geomet. También existen tratamientos puramente estéticos, como el niquelado o el bronceado.

Por último, condición esencial para el éxito de una fijación es que la operación de atornillado sea fácil y rápida, independientemente del tornillo o los materiales de la unión. Este resultado solo es posible si la llave y la cabeza del tornillo encajan perfectamente. Posibles dificultades en esta operación podrían indicar la elección de un tornillo inadecuado o una llave de maniobra incorrecta. La ejecución adecuada de la fijación debe ser evidente en el aspecto final de la cabeza del tornillo, que debe presentarse en condiciones estéticas perfectas y adherirse bien al material al que se ha atornillado.

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