Desde el más simple hasta el más sofisticado, los tipos de tornillos disponibles en el mercado.

Desde su primera aparición en Europa en el siglo XIV, su difusión a gran escala en el siglo XIX y hasta la actualidad, el tornillo ha experimentado una evolución significativa. Un camino que ha contribuido a convertirlo en un componente cada vez más confiable, eficiente y adecuado para diversas aplicaciones. Hoy en día existen varios tipos de tornillos, cada uno diseñado según la estructura involucrada y las funciones específicas que debe desempeñar: veámoslos en detalle.

El tornillo simple, con una estructura lineal y el roscado estándar, representa la base de muchas aplicaciones. Hecho de acero o aleaciones metálicas, ofrece una resistencia uniforme y duradera. Se atornilla en el material a fijar mediante un hilo complementario, que puede ser previamente preparado con taladro y macho o generado ahora mismo por el propio tornillo, según el material con el que se esté trabajando. Su facilidad de instalación lo convierte en una opción versátil para diversos sectores, desde la construcción hasta la industria manufacturera.

El tornillo autoenroscante está diseñado para tallar su propio camino a través del material, eliminando la necesidad de perforaciones previas. Normalmente tiene un extremo puntiagudo para facilitar la entrada en el agujero y a veces todo su cuerpo es cónico en lugar de cilíndrico. Hecho con acero de alta resistencia, este tipo de tornillo es ideal para conexiones metal-metal o metal-plástico. Su roscado avanzado garantiza un agarre firme y seguro, reduciendo los tiempos de instalación y aumentando la eficiencia de la unión. Aplicaciones comunes incluyen el ensamblaje de muebles, la fijación de accesorios y la construcción de estructuras metálicas.

El tornillo autoperforante tiene una punta particularmente aguda y afilada, que le permite perforar materiales delgados sin perforaciones previas. Hecho de acero cementado, es especialmente adecuado para aplicaciones que requieren velocidad y precisión en la perforación. Su capacidad para perforar y fijar simultáneamente lo convierte en la elección preferida en proyectos que requieren un montaje rápido, como láminas metálicas, revestimientos, estructuras metálicas ligeras y materiales plásticos delgados.

El tornillo autoperforante trilobado se distingue por su capacidad de autoperforación y autorosca y es, hasta hoy en día, el tipo de tornillo más avanzado. El peculiar vástago con sección trilobada en lugar de cilíndrico permite la creación de un hilo al momento del atornillado, convirtiendo efectivamente al tornillo en un macho para roscar. Su capacidad para autoperforar facilita la instalación, mientras que el autorosca garantiza un agarre firme y confiable a lo largo del tiempo. Este tornillo es particularmente adecuado para aplicaciones que requieren una conexión resistente y una alta resistencia a cargas, siendo esencial en estructuras de alta tensión mecánica. Se utiliza ampliamente en el ensamblaje de estructuras metálicas complejas, componentes estructurales y maquinarias pesadas.

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